Los árboles forrajeros son una alternativa en la alimentación animal, especialmente porque no compiten con alimentos para uso humano. Muchas de estas especies contienen compuestos secundarios, como los taninos, a los que se les conoce tradicionalmente como anti-nutricionales porque provocan disminución en el consumo de materia seca (MS); sin embargo, esto sólo ocurre cuando las dosis superan 5 % de la MS en la dieta. Los taninos condensados son los más comunes y, dado su potencial antiparasitario, la reducción en la producción de metano y el poder antioxidante han cobrado especial importancia en los últimos años. Resultados preliminares muestran un comportamiento productivo similar y una mayor vida en anaquel de la carne de toretes y borregos alimentados con diferentes fuentes y niveles de taninos en la dieta, en comparación con dietas convencionales.